¡Ellos ya han viajado a Burkina Faso con Alblamoving! Y tu, ¿A qué esperas?
¡Mira las opiniones de nuestro viaje solidario de Semana Santa 2018!

 

Susana Llorens
Hacia tiempo que deseaba hacer este viaje con Alblamoving pero hasta ahora no he tenido la oportunidad ya que fui madre. Ha sido una experiencia que faltan palabras para definirlo, lo mejor es haber vivido esta experiencia con Alblamoving porque conocen Bobo como si hubieran nacido allá.
En un año se hicieron con toda la ciudad.
Creo que la palabra que para mi define este viaje es emoción: visitamos niños apadrinados que no tienen nada y se les da la oportunidad de ir a la escuela, dimos clases a niños que sólo te demuestran efectos de cariño con cualquier cosa. Tan solo hacer palmas con ellos son felices.
Que más pueden pedir?? Una visita así no se paga con dinero sino con felicidad.
No cambiaremos el mundo de un día para otro pero un granito de arena siempre podemos dar y es solo dar un paso.
Por ser madre me a impactado más? Pues creo que si, ya que el afecto que necesitan de cariño es muy grande.
De nuevo gracias Alblamoving por hacerme vivir esta aventura llena de emociones, contrastes y haber podido descubrir un mundo nuevo.
Una experiencia en mi vida que siempre irá conmigo.


Lourdes Isern
No hace ni 24 horas que vuelvo a estar en Barcelona después de mi viaje a Burkina Faso con Alblamoving y mi sensación sigue siendo que ha sido una experiencia BRUTAL. Brutal en el sentido más intenso de la palabra y en el sentido más integral de lo que es una experiencia vital.
Vivir y convivir 24h en un mismo escenario radicalmente diferente a mi día a día, con un grupo de gente foráneo como yo; observando, mirando, aprendiendo, escuchando,oliendo y reflexionando cada segundo que he vivido allí. Ha sido un aprendizaje muy grande. Romper con los pensamientos occidentales, la visión”primermundista”  y los juicios sociales y culturales que llevamos en nuestra mochila desde los ojos europeos.

Creo que ha sido el aprendizaje más importante que he hecho durante estos días. Estos 7 días me he impregnado de la energía africana de los burkineses y burkinesas, he podido palpar de primera mano la labor que hace Alblamoving a través de sus pequeños grandes proyectos, me he emocionado conociendo en vivo cada niño y cada niña que hay detrás de cada apadrinamiento, he conocido historias con nombres y apellidos a las que he podido poner cara, he alucinado con la educación de la gente (no hay quien no te salude como si te conociera), he aprendido sobre un país totalmente desconocido y anónimo para mí hasta el momento, me ha fascinado cómo puede llegar a vivir un pueblo de forma tan diferente a mí, me ha encantado tener un guía local en todo momento para explicar cualquier duda y para tener acceso a lugares recónditos donde sola no hubiera podido llegar, y me ha gustado mucho conocer de cerca una asociación que coopera en un país con muchas necesidades primarias.
Asimismo también me he puesto a prueba recuperando mi francés y teniendo al cargo 30 niñas y niños para intentar enseñarles alguna canción o hacer algún juego o manualidad.

También ha habido tiempo de dar vueltas por los alrededores y conocer diferentes poblados y aldeas y paisajes diferentes para darme cuenta de que Burkina tiene mucha diversidad étnica, salvaje y natural.
A pesar de las breves palabras, me quedo corta para poder expresar todo lo que se me ha removido, lo que me ha hecho reflexionar y lo que tengo ahora mismo en mi cabeza.
Me voy con la mochila llena de cosas que no se pueden ni pagar ni explicar. Sólo se pueden vivir. Espero también transformar esta energía para tener frutos que vayan más allá y me permitan seguir creciendo para ser mejor persona.
Aprovecho para dar las gracias a Blanca y  Alberto por dejar compartir esta experiencia abiertamente a todos y felicitarlos muchísimo por toda la labor que están llevando adelante. Os admiro 🙂


Lluis Isern
Una experiencia que no te deja indiferente, dura y real, pero a la vez haces un crecimiento personal y espiritual enorme. De la mano de Alberto y Blanca ves los recursos y la gran implicación de su proyecto en el terreno, y ves que con pequeños detalles y donativos, dejan una enorme gratitud y ayudas a la gente de allí. Un viaje donde haces talleres con los niños más risueños y apasionados, donde las tradiciones y rituales aún se conservan con toda su fuerza, donde comer con la mano y disfrutar cada momento, donde hay conversaciones nocturnas con los compañeros y cerveza fría para combatir los casi 45 grados con que pasas las horas, en la hasta hace poco desconocida Burkina Faso.